La sombra del crecimiento comprimido: el choque generacional de Corea

En 2026, Corea del Sur se ha consolidado como un símbolo global de innovación tecnológica y dinamismo cultural. Manteniéndose entre las diez primeras economías mundiales, el país ha logrado expandir su influencia cultural bajo el fenómeno del Hallyu, también conocido como ‘ola coreana’, que abarca desde el entretenimiento hasta la gastronomía. Sin embargo, tras estos indicadores de éxito se oculta una compleja trayectoria histórica marcada por una transformación acelerada. 

Lo que las sociedades occidentales experimentaron a lo largo de varios siglos, Corea del Sur lo atravesó en apenas unas décadas. Este crecimiento comprimido ha generado un panorama generacional profundamente heterogéneo y fragmentado. La cuestión no radica meramente en las diferencias de edad, sino en la disparidad temporal que surge cuando grupos que han habitado períodos históricos radicalmente distintos coexisten en el mismo espacio social. Además, la baja natalidad y el acelerado envejecimiento poblacional se han convertido en motores centrales del conflicto, transformando la brecha de valores en una tensión estructural. 

Fue en este contexto donde el concepto de generación adquirió prominencia como categoría analítica a partir de la década de 1990. A diferencia de las nociones de etnia o clase, el marco generacional permitió articular las experiencias de grupos que compartían temporalidades específicas. La generación se convirtió en un lente capaz de dar cuenta de la fragmentación social, ofreciendo un marco dinámico para comprender las identidades colectivas en una sociedad cada vez más estratificada. 

Específicamente, quienes lideraron el movimiento de democratización en los años 80 emergieron en la escena política a finales de los 90, marcando una transición significativa. Esta cohorte es conocida como la generación 386: nacidos en los años 60, universitarios en los 80 y treintañeros en los 90. Inspirados por el procesador Intel 386, se esperaba que fueran el «nuevo motor social» que materializara valores racionales y democráticos. Siguiendo a Karl Mannheim, este grupo conquistó una posición capaz de «romper críticamente con los patrimonios conservadores”. No obstante, hoy suelen ser criticados por las generaciones posteriores, quienes los perciben como una élite con derechos adquiridos que ha ocupado el poder de forma prolongada. 

Previa a ellos se encuentra la generación de la industrialización (nacidos en los 40 y 50). Protagonistas del milagro económico, lucharon contra la pobreza absoluta tras la guerra. Al sacrificar su bienestar personal por la nación, se consideran con orgullo los guerreros de la industrialización. Este grupo es hoy el eje de los valores conservadores y representó el núcleo de la resistencia frente a las impugnaciones presidenciales de 2016 y 2024. 

Por otro lado, la generación X hizo florecer la cultura popular en un clima de bonanza y democratización. Como puente entre lo analógico y lo digital, disfrutaron de libertad cultural, pero sufrieron precariedad laboral tras la crisis asiática. Finalmente, la generación MZ alcanzó la adultez en plena crisis económica mundial, enfrentando una lucha por la supervivencia ante el bajo crecimiento y la creciente desigualdad. 

A partir de la década de 2000, el discurso generacional se volvió una variable clave para el cambio de gobierno. Se ha consolidado una estructura de disparidad entre los jóvenes y los mayores de 60 años que ha ampliado la brecha emocional y ha vinculado la edad con la ideología política. El choque durante el movimiento de las velas en 2016 evolucionó hacia un sentimiento de hostilidad que trasciende la diferencia de opinión, fusionándose con una polarización política extrema. 

Esta tensión se agrava por la crisis demográfica. La disminución de la población activa y el aumento de la dependiente han profundizado el conflicto por la redistribución de la riqueza. Mientras los jóvenes se desesperan ante la carga asistencial, los mayores se sienten traicionados al ser percibidos como una carga tras haber sostenido el desarrollo nacional. En este escenario, la clase política a menudo recurre a un populismo generacional que alimenta la discordia para captar votos. 

Este conflicto se refleja también en la comunidad coreana de Cataluña. La primera generación, que difundió la tradición coreana, el Taekwondo, y forjó la reputación del país en España, prioriza la cohesión y solidaridad del colectivo. En cambio, la nueva generación llegada a partir de 2010 busca estilos de vida alternativos, escapando de la feroz competitividad surcoreana. El grupo veterano espera un respeto que los jóvenes interpretan como autoritarismo, mientras que el individualismo de los recién llegados es visto como un egoísmo que daña la unidad. Este choque de escalas de valores, forjado en el país de origen, actúa como una barrera que impide la comunicación efectiva dentro de la propia diáspora. 

Por lo tanto, el conflicto generacional en Corea del Sur se distingue de Occidente por su fuerte ligazón con la identidad política y la carga emocional. Debido al crecimiento comprimido, se ha producido una discontinuidad experiencial tan profunda que impide compartir una base común de realidad. En la actualidad, la competitividad severa afecta a todas las edades; el odio intergeneracional funciona, paradójicamente, como un mecanismo de autodefensa ante la ansiedad y la impotencia. 

En conclusión, debemos trasladar este conflicto del terreno del juego político al de la empatía social. Reconocer la disparidad temporal comienza por respetar el peso de la experiencia ajena. Sin la dedicación de los mayores, la abundancia actual no existiría; sin la crítica de los jóvenes, el futuro sería sombrío. Debemos afrontar juntos la inestabilidad estructural que ha sostenido nuestra sociedad para comenzar a ver la humanidad más allá de las barreras generacionales. 

Refererencias

Choi, H. 2021. «A Sociological Study on the Disgust of the Young Generation toward the Elderly in Korean Society: Social Causes.» Korea Journal 61 (2): 59–86.

Kang, W. 2008. «How Ideology Divides Generations: The 2002 and 2004 South Korean Elections.» Canadian Journal of Political Science 41 (2): 461–480.

Mannheim, Karl. 1952. «The Problem of Generations.» In Essays on the Sociology of Knowledge, edited by Paul Kecskemeti, 276–322. London: Routledge & Kegan Paul. (Originally published 1928).

Citación recomendada

Lee, Uh Jeen. 2026. “La sombra del crecimiento comprimido: el choque generacional de Corea”. K-Lab, [Fecha de consulta], https://k-lab.online/la-sombra-del-crecimiento/

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