La novela negra coreana y el nuevo personaje femenino 

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Abril Sànchez i Ribas

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Con la llegada de Sant Jordi, uno de los momentos más emblemáticos para el mundo del libro en Cataluña, las calles se llenan de historias y personajes. Entre las novedades, cada vez es más habitual encontrar obras procedentes de Corea del Sur, reflejo del creciente interés por la cultura de este país.  

En el contexto español, esta apertura es cada vez más visible. La concesión del Premio Nobel de Literatura a Han Kang (Urquia 2024) o la presencia de Corea del Sur como país invitado en el festival Kosmopolis de Barcelona también reflejan este creciente interés. Sin embargo, hay un género que aún está encontrando su lugar entre el público hispanohablante, mediante sus traducciones: la novela negra.  

Lejos de limitarse a historias de detectives o crímenes, la novela negra coreana ha ofrecido desde su creación una ventana a conflictos sociales, políticos e históricos, así como a la cultura del país. Esto también sucede en las obras más contemporáneas como Los Conspiradores de Kim Un-su (2021) o en Diary of a murderer de Kim Yong-ha (2013). Más allá de sus tramas, este género se ha convertido en un espacio significativo para la representación de los personajes femeninos.  

Para comprender esta relación, es necesario tener en cuenta que, debido a la naturaleza violenta de este género, durante gran parte del siglo XX estas novelas fueron escritas por hombres, por la creencia en la supuesta vulnerabilidad del género femenino (Rhee 2020).  No fue hasta la década de 1980, con la progresiva apertura cultural del país, cuando el género comenzó a expandirse. Este proceso resultó clave, ya que permitió no solo su consolidación, sino también la incorporación de las mujeres como autoras (Yi et al. 2005). 

En las obras anteriores a 1990, las tramas se centraban en personajes masculinos generalmente representados como detectives o espías. En contraposición, ellas ocupaban roles secundarios y estereotipados, encasillados en tipologías concretas como la madre abnegada, la esposa fiel o la hija obediente. En otros casos, aparecían como femmes fatales, aunque, mayoritariamente, eran representadas como víctimas. Y es que, si algo tenían en común estas obras es que las víctimas eran, generalmente mujeres (Elfving-Hwang 2016). 

Este panorama comenzó a transformarse con la incorporación de escritoras al género a partir de la década de 1990, un cambio que se consolidó especialmente desde 2010 (Rhee 2024).  En este nuevo contexto, autoras como Seo Mi-ae o Jeong You-jeong han contribuido a redefinir la representación femenina desde dentro del propio género literario. Sus obras, más allá de introducir nuevas temáticas también han transformado profundamente la construcción de estos personajes.  

Este cambio resulta especialmente visible en novelas como: El buen hijo de Jeong You-Jeong (2019), Lo que nunca sabrás de Jeong I-hyeon (2010) e Hija única de Seo Mi-Ae (2020), donde las mujeres dejan de ser figuras pasivas para convertirse en protagonistas de la narración. A pesar de seguir apareciendo como madres, hijas o esposas, estos roles ya no definen su identidad. 

En estas obras, los personajes femeninos adquieren una mayor complejidad psicológica y una capacidad de acción no vistas hasta el momento, incluso convirtiéndolas, en algunos casos, en las protagonistas de las historias. En estas novelas, se presentan como sujetos contradictorios, capaces de tomar decisiones, cometer errores y expresar emociones. Así, dejan de responder a modelos rígidos para convertirse en figuras humanas difíciles de clasificar. Estos personajes ya no aparecen, pues, únicamente como víctimas, madres, hijas o hermanas, sino también como investigadoras, testigos o incluso perpetradoras de los crímenes. Este cambio rompe con la dicotomía tradicional entre la “buena mujer” y la “femme fatale”, dando lugar a personajes más realistas.  

Un ejemplo especialmente relevante que observamos en estas novelas es la figura de la mujer como sujeto criminal, que deja de estar asociada exclusivamente a la seducción o la manipulación —como ocurría con la femme fatale— para convertirse en personajes con motivaciones propias, generalmente vinculadas a conflictos personales, estructuras familiares disfuncionales, e incluso a situaciones de opresión. 

Del mismo modo, también se reconfigura el papel de la mujer dentro de la familia. Lejos de la imagen idealizada de madre abnegada o hija perfecta presentadas en obras anteriores, aparecen figuras marcadas por la ambivalencia, el conflicto interno, e incluso la violencia hacia sus propios hijos. Estas nuevas representaciones reflejan una realidad más compleja de las relaciones familiares de lo que se había podido apreciar anteriormente.  

Por otro lado, la incorporación de mujeres como investigadoras o incluso como criminales introduce una nueva perspectiva dentro de la novela negra. Estas figuras, pues, no solo llevan a cabo la investigación (aunque, por lo general, lo hacen de forma amateur), sino que también cuestionan las estructuras de poder que las rodean, a menudo mediante la exposición directa de sus pensamientos y experiencias (Sànchez Ribas 2025).  

En conjunto, las novelas analizadas evidencian una transformación profunda en la representación de los personajes femeninos. Aunque aún perviven ciertos rasgos tradicionales, estos conviven ahora con nuevas formas que sitúan a las mujeres en el centro del relato, incluso en un género marcado por la violencia como la novela negra.  

Estas nuevas figuras ponen de manifiesto que no se trata solo de la evolución de los personajes, sino del reflejo de una sociedad en constante cambio, en la que las mujeres acceden progresivamente a espacios literarios que durante mucho tiempo les fueron restringidos, tanto como autoras como dentro de la propia ficción.  

Referencias  

Elfving-Hwang, Joanna. 2010. Representations of Femininity in Contemporary South Korean Women’s Literature. Leiden, The Netherlands: Brill. https://doi.org/10.1163/ej.9781906876029.i-222. 

Rhee, Jinsoo. 2020. “The Development of Detective Fiction in Korea.” Korean Studies Review. Consultado el 12 de marzo de 2026. https://scholarsbank.uoregon.edu/server/api/core/bitstreams/6b51428a-faa2-4627-a519-bc652b575861/content. 

Sánchez Ribas, Abril. 2025. “Women in Crime: La representación de los personajes femeninos en la literatura negra contemporánea de Corea del Sur.” Trabajo de fin de máster, Universitat Pompeu Fabra. http://hdl.handle.net/10230/71358. 

Urquia, Ainhoa. 2024. “Han Kang, Premio Nobel de Literatura, y la consolidación de la k-literature.” K-Lab. https://k-lab.online/han-kang-premio-nobel-de-literatura/. 

Yi, Nam-ho, et al. 2005. Twentieth-Century Korean Literature. Norwalk, CT: Eastbridge Books. 

Citación recomendada 

Sanchez Ribas, Abril. 2026. “La novela nueva coreana y el nuevo personaje femenino”. K-Lab. https://k-lab.online/la-novela-negra-coreana/

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