El precio de la perfección: explotación y escrutinio fan a la idol

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Antonio Loriguillo

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En marzo de 2024 la prensa internacional se hace eco de la última polémica relacionada con el Hallyu (ola coreana). Tras una intensa presión por parte de sus fans, Karina –líder del grupo Aespa–, emite una disculpa pública a través de redes sociales. La motivación de este escrito no se debe a una pobre actuación o a un trato descuidado en sus interacciones con su nutrida comunidad de fans, sino que se debe a la indignación generada por la revelación de su noviazgo con el actor Jae-wook Lee. La virulenta reacción –un grupo de fans llega a plantar un cartel luminoso delante de la sede de SM Entertainment, su agencia de representación, en el que se puede leer “¿No te basta con el cariño que te dan tus fans?»– resulta sintomática de la malsana relación entre una idol y su público. Las sucesivas investigaciones publicadas en los últimos años sobre las rutinas productivas del K-pop, uno de los estiletes de la ola coreana, permiten conocer con mayor precisión la trastienda y las sombras de una industria de popularidad global. 

Disculpa pública de Karina 2024

Las agencias de representación de idols son piezas clave del ecosistema mediático surcoreano por proveer a televisiones y a anunciantes de artistas multidisciplinares capaces de compatibilizar conciertos, participaciones en talk-shows y apariciones en piezas publicitarias. Su modus operandi se basa en una primera fase de captación de talento a escala nacional, a la que sigue un régimen de entrenamiento multidisciplinar –interpretación, canto y baile, pero también oratoria e idiomas para pulir su exposición mediática– con el fin de generar nuevas artistas todoterreno. Desde ese punto de partida se busca proveer a la potencial idol de una identidad artística propia que le permita hacer carrera dentro de la competitiva escena musical nacional (Lee 2013). Como contraprestación por el apoyo ofrecido, agencias como la citada SM o YG entertainment ejercen su autoridad total sobre la carrera de la idol, desde la titularidad de la propiedad intelectual de sus canciones hasta el control de su vida personal. Conductas juzgadas como impropias por parte de las agencias son sancionadas y corregidas dentro de su organización mediante castigos, a veces amplificados por las vehementes disculpas públicas de las idols. 

Las similitudes del caso Karina con sonados escándalos, como el protagonizado por Minegishi Minami de AKB48 en 2013, hacen evidentes las similitudes entre las rutinas de las agencias surcoreanas y los jimusho del J-pop (Marx 2012). Ambas reprimen a sus empleadas de cualquier tipo de relación sentimental y sancionan aquellos aspectos de su vida fuera de los escenarios (en especial de sus perfiles en redes sociales). La celosa configuración de las idols rima con las exigencias de productores y promotores musicales y, también, de sus fans (Iwicka 2014). En consecuencia, se priorizan cualidades como la candidez, la delicadeza, el atractivo desprovisto de deseo sexual propio y la obediencia, muchas veces por encima de la destreza artística (Galbraith y Karlin 2012), o incluso por encima de una personalidad fuera de dichos dictados (Elfving-Hwang 2018). 

Tal vez la representación más crítica de la experiencia vital de una idol asiática sea la ofrecida en Perfect Blue (Satoshi Kon, Madhouse, 1997). En su complicada narración, que enmaraña el familiar argumento del acoso anónimo a la idol Mima con los sinsabores de su propia carrera, es esencial tener presente la gestión del punto de vista. El sorprendente desenlace del filme obliga a los espectadores a centrar su atención en la malograda Rumi, agente de Mima y fallida ex idol. El discurso del filme es claro: el futuro de las idols, juguetes rotos de la industria del entretenimiento, puede ser incluso más cruel que su presente. 

Referencias

Elfving-Hwang, Joanna. 2018. “K-Pop Idols, Artificial Beauty and Affective Fan Relationships in South Korea.” En Routledge Handbook of Celebrity Studies, editado por Anthony Elliott. London: Routledge. https://doi.org/10.4324/9781315776774-12  

Lee, Moonhaeng. 2013. “Star Management of Talent Agencies and Social Media in Korea.” En Handbook of Social Media Management: Value Chain and Business Models in Changing Media Markets, editado por Mike Friedrichsen y Wolfgang Mühl-Benninghaus. Cham: Springer. https://doi.org/10.1007/978-3-642-28897-5_32     

Iwicka, Renata. 2014. “There Will Be Blood: The Darker Side of K-Pop Fandom.” En Living in the Limelight: Dynamics of the Celebrity Experience, editado por Kylo-Patrick R. Hart. Leiden: Brill. https://doi.org/10.1163/9781848883963_012  

Marx, David W. 2012. “The Jimusho System: Understanding the Production Logic of the Japanese Entertainment Industry.” En Idols and Celebrity in Japanese Media Culture, editado por Patrick W. Galbraith y Jason G. Karlin. Hampshire: Palgrave. 

Galbraith, Patrick W., y Jason G. Karlin. 2012. Idols and Celebrity in Japanese Media Culture. Hampshire: Palgrave. 

Citación recomendada

Loriguillo-López, Antonio. 2025. “El precio de la perfección: explotación y escrutinio fan a la idol”. K-Lab, [Fecha de consulta], https://k-lab.online/el-precio-de-la-perfeccion/

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