Ppali-ppali: por qué en Corea las tendencias duran solo semanas 

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Balbina Zanon

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En Corea del Sur, cualquier producto puede volverse viral en cuestión de semanas. Ya sea una brocheta de frutas caramelizada, una nube recubierta de chocolate con relleno de pistacho o una ensalada con ingredientes de temporada. Una vez el producto se convierte en tendencia, el fenómeno se expande rápidamente. Las redes sociales se llenan de vídeos y comentarios, las colas se multiplican y muchos locales cuelgan el cartel de “vendido” en menos de una hora desde su apertura. Sin embargo, con la misma rapidez con la que surgen, estas tendencias también desaparecen; una vez que el mercado se satura, el interés del consumidor desaparece y surge un nuevo producto al que todos prestan atención. 

Como señalaba recientemente The New York Times, muchos de los negocios que se suben al carro de estas tendencias asumen desde el principio que su ciclo de vida será breve, y por ello aprovechan el pico de popularidad y toman la decisión de vender o cerrar el negocio antes de que el interés desaparezca para invertir en la siguiente tendencia emergente.  

Este fenómeno de la cultura de la rapidez, también conocido como ppali-ppali (“rápido, rápido” en coreano), no es un suceso reciente, sino que es conocido como uno de los rasgos más distintivos de la cultura coreana. Varios autores relacionan este concepto con la necesidad del país por llevar a cabo un acelerado proceso de modernización después del periodo colonial y la guerra de Corea, cuando se vio obligado a reconstruirse y desarrollarse a un ritmo extremadamente rápido. 

Por ello, este concepto no se limita únicamente al ámbito económico, sino que va mucho más allá. Tal como señalan distintos análisis sobre la cultura coreana, el fenómeno ppali-ppali se manifiesta en muchos ámbitos de la vida cotidiana, desde los hábitos alimentarios o el ritmo del transporte hasta el formato de sus ceremonias o la rapidez del servicio de reparto a domicilio. 

La rapidez se convierte así en un patrón socioeconómico profundamente arraigado a la sociedad surcoreana, influyendo tanto en la cultura colectiva como en las expectativas individuales de consumo. 

Este contexto cultural se combina, además, con una infraestructura digital altamente desarrollada. Según datos recientes sobre comercio electrónico, cerca del 97,6% de la población surcoreana puede considerarse “habitante digital”, y casi la mitad de los usuarios (46,1%) pasa más de 21 horas a la semana en internet. Estos datos aumentan significativamente en el sector de la población más joven, entre los 18 y 34 años, donde más del 96% posee perfiles activos en redes sociales.  

En este entorno, las redes sociales funcionan como un espacio de validación social, en el que cada usuario comparte su consumo y, sin necesidad de incitar al resto, por miedo a sentirse excluidos (también conocido como FOMO, o Fear Of Missing Out), deciden formar parte de dicha tendencia. Es esta retroalimentación inmediata la que genera un ciclo de tendencia tan acelerado, y acelera la difusión de ciertos productos en cuestión de semanas. 

El consumo toma así una función simbólica que va más allá de la necesidad funcional del producto; permite expresar identidad, pertenencia o estatus social en una comunidad digital en la que quiere sentirse incluido. 

El modelo clásico del ciclo de vida de un producto (introducción, crecimiento, madurez y declive), se comprime en un proceso mucho más acelerado compuesto por tres fases principales: explosión, saturación y sustitución. Como resultado de la compresión del ciclo de vida de las tendencias, empresas y plataformas aprovechan la oportunidad y llevan a cabo estrategias de venta más cortoplacistas, y centran sus esfuerzos en investigación de mercado con el fin de llevar a cabo innovación constante y estar al tanto de las posibles futuras tendencias virales. 

Este suceso plantea interrogantes sobre la evolución del consumo en la economía digital. La combinación de cultura social que valora la rapidez por encima de todo y el entorno altamente conectado ha evolucionado en Corea del Sur como un ecosistema donde las tendencias surgen, se expanden y desaparecen a una extraordinaria velocidad. Aunque resulta difícil prever si este modelo se reproducirá con la misma intensidad en otros mercados como el español debido a sus diferencias estructurales en los hábitos de consumo, densidad urbana o cultura digital, en Corea del Sur se nos permite observar la compresión del ciclo de vida cuando cultura, tecnología y comportamiento del consumidor convergen, funcionando, así como un auténtico laboratorio de aceleración de tendencias. 

Referencias 

Crawford, Matt C. 2018. «South Korea’s unstoppable taste for haste.» BBC. https://www.bbc.com/travel/article/20180708-south-koreas-unstoppable-taste-for-haste 

Kim, Jai-Ok, et al. 2002. «Cross-cultural consumer values, needs and purchase behavior.» Journal of Consumer Marketing 19 (6): 481–502. https://doi.org/10.1108/07363760210444869 

Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Seúl. 2025. Informe e-País: El comercio electrónico en Corea del Sur. Resumen Ejecutivo. ICEX España Exportación e Inversiones. https://www.icex.es/content/dam/icex/centros/corea-del-sur/documentos/2025/informe-e-pais-corea-del-sur-2025-resumen-ejecutivo.pdf 

Tizzard, David A. 2023. «Korea in Ten Words: (4) Ppali Ppali.» The Korea Times. https://www.koreatimes.co.kr/opinion/20231007/korea-in-ten-words-4-ppali-ppalli 

Yeong-je, Jun. 2026. «South Korea Fell Hard for This Dessert, but That Was So Last Month.» The New York Times. https://www.nytimes.com/2026/02/25/world/asia/south-korea-dubai-chewy-cookies.html?unlocked_article_code=1.PFA.xA0v.P_D-yplxFcCj&smid=nytcore-android-share 

Citación recomendada

Zanon, Balbina. 2026. “Ppali-ppali: por qué en Corea las tendencias duran solo semanas”. K-Lab. https://k-lab.online/corea-las-tendencias-duran-semanas/

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