La crisis desatada por la decisión del presidente surcoreano Yoon Suk-yeol en diciembre de 2024 de declarar la ley marcial todavía continúa en febrero de 2025. La Corte Constitucional de Corea del Sur aún ha de dictaminar si la moción de censura aprobada por la Asamblea Nacional se ajusta a la legalidad. La investigación judicial sobre un posible delito de traición sigue abierta. El debate entre liberales y conservadores en la Asamblea Nacional se ha endurecido aún más si cabe, a la vez que el país se encuentra en periodo de pre-campaña electoral. Grupos de partidarios y detractores de Yoon y su declaración de ley marcial continúan las protestas en defensa cada cual de su causa. Mientras tanto, la economía surcoreana sufrió una desaceleración tras la declaración, y la tasa de desempleo aumentó.
La política exterior de Corea del Sur también se ha visto afectada por la decisión de Yoon de declarar la ley marcial. Los primeros ministros japonés Ishiba Shigeru e indio Narendra Modi ya han tenido la oportunidad de viajar a Estados Unidos para reunirse con el recientemente inaugurado presidente Donald Trump. En el caso de Corea del Sur, el presidente interino, Choi Sang-mok, todavía no ha sido invitado a ello. Al mismo tiempo, líderes extranjeros como el primer ministro sueco Ulf Kristersson han cancelado sus visitas a Corea del Sur. En este sentido, la diplomacia al más alto nivel entre Corea del Sur y terceros países se ha visto interrumpida.
Es de esperar que Corea del Sur no vuelva a retomar una cierta normalidad hasta que Yoon deje oficialmente de ser el presidente del país, haya elecciones y un nuevo presidente esté al mando. Una gran mayoría de analistas están de acuerdo en que la Corte Constitucional confirmará el cese de Yoon. De ser así, Corea del Sur tendría que celebrar elecciones presidenciales en un plazo de 60 días desde dicha confirmación. Puesto que la Corte Constitucional ha informado que va a priorizar el caso de Yoon, debido a su importancia para la gobernabilidad del país, es de esperar que los surcoreanos puedan acudir a las urnas en mayo o junio.
No cabe duda de que la campaña electoral será durísima. En 2017, estaba claro que el candidato del liberal Partido Demócrata de Corea, Moon Jae-in, iba a ganar las elecciones. El rechazo a las acciones emprendidas por la presidenta Park Geun-hye que habían llevado a su destitución era prácticamente universal, mientras que Moon o bien contaba con el apoyo o al menos no sufría el rechazo de una mayoría de los votantes surcoreanos.
Esta vez, sin embargo, no está claro que Lee Jae-myung, el actual líder y probable candidato del Partido Demócrata de Corea, sea elegido presidente. En primer lugar, Lee tiene sus propios problemas legales, lo que afecta a su popularidad incluso entre ciertos sectores de ámbito liberal surcoreanos. Asimismo, el conservador Partido del Poder Popular inmediatamente se distanció de Yoon tras su declaración de la ley marcial. Esto ha ayudado a que recobre la popularidad perdida tras la declaración. Es de esperar que el Partido del Poder Popular acabe eligiendo a un candidato para las elecciones presidenciales que base su campaña en torno a dos ejes fundamentales: los problemas legales de Lee y un posicionamiento claro en contra de Yoon. Esto viene a significar que la campaña electoral podría ser tan dura como la que Corea del Sur vivió en 2022, considera por muchos analistas como la campaña más sucia desde la transición democrática del país en 1987.
El corolario de toda esta incertidumbre es que es de esperar que las protestas tanto por grupos liberales como conservadores continúen durante meses. Hay que aclarar que la protesta es una forma de expresión muy arraigada y aceptada en Corea del Sur, fruto de entender la política y la democracia como un sistema de participación ciudadana constante. Así pues, es entendible que tantos liberales como conservadores intenten demostrar su poder de congregación como forma de rechazo o apoyo a Yoon en particular y a su movimiento político en general.
También es de esperar que la Asamblea Nacional continúe siendo un campo de batalla política durante estos meses, en especial entre el Partido Demócrata de Corea y el Partido del Poder Popular. Hay que decir que las diferencias entre ambos partidos en ámbitos como la política económica, el apoyo a la innovación o las relaciones con Estados Unidos no son demasiado amplias. Así pues, el debate político en Corea del Sur muchas veces se crispa no porque haya grandes diferencias entre los grandes partidos respecto a las políticas a seguir, sino porque ambos partidos tienen que encontrar la manera de diferenciarse del oponente. Se puede decir que las diferencias políticas entre los grandes partidos en España y otros países europeos son mayores de las que los son en Corea del Sur. Sin embargo, con unas posibles elecciones para elegir al sucesor de Yoon en el horizonte, los dos grandes partidos surcoreanos van a seguir aumentando la temperatura política.
Por último, la política exterior surcoreana tal vez sea el ámbito en el cual la situación comience a normalizarse en poco tiempo. Al fin y al cabo, ya se han vuelto a retomar las visitas y reuniones entre los ministros de asuntos exteriores y de defensa surcoreanos de un lado y sus homólogos extranjeros del otro. Y Corea del Sur continúa siendo un país puntero en campos como la tecnología de última generación, la industria de defensa o el soft power. No parece que las acciones de Yoon o la situación política interna vayan a afectar a Corea del Sur a largo plazo. Es por ello que muchos países no hayan esperado más para retomar sus lazos con Seúl. Y esta situación no va a cambiar independientemente de quien sea el próximo presidente de Corea del Sur.
Referencias:
https://k-lab.online/transformacion-social-activismo/
https://k-lab.online/category/cooperacion-en-ciencia-y-tecnologia/
Citación recomendada:
Pacheco, Ramón. 2025. Corea del Sur: seguimiento en directo de una crisis inesperada. K-Lab, [Fecha de consulta], https://k-lab.online/corea-del-sur-una-crisis-inesperada
